Sergio Araujo nació en Neuquén, una provincia de la Patagonia Argentina. Pronto mostró su desparpajo con la pelota. Aprendió a caminar con nueve meses y a los seis años una profesora recomendó a los padres que lo apuntarán a algún deporte tras sus repetidas muestras de hiperactividad. En el departamento de scout de Boca Juniors se dieron cuenta de su habilidad con la pelota y no dudaron en llevarlo a Buenos Aires para enrolarlo al club bostero. Allí completó todas las categorías inferiores del equipo bonaerense con el objetivo de cumplir un sueño, ponerse la azul y oro en La Bombonera para regalar goles a ‘La 12’. Un sueño por el que tuvo que trabajar duro y que se cumplió en la última fecha del Apertura 2009, bajo el mando del ‘Coco’ Basile y frente a Banfield. En el Apertura 2010 tuvo la oportunidad de ser titular y acompañar a una leyenda como Martín Palermo durante las últimas cuatro fechas, tiempo en el que el ‘Chino’, como le apodan, ya sabía lo que era anotar para Boca.
“Nunca podré olvidar al 'Coco' Basile. Él fue quien me hizo debutar a los 17 años. Él me lo dio todo”
Con la vuelta de Carlos Bianchi al banquillo las cosas tomaron aires distintos, Sergio Araujo pasó de ser un futuro crack al que había que mimar y darle minutos regularmente a tener el billete de salida en la mano. Fue entonces cuando apareció la posibilidad del F.C Barcelona, quien lo solicitaba para su filial. Los clubes arreglaron los flecos del contrato, se habló con el futbolista y tan pronto como fue posible hizo las maletas. Normal, ¿quién no se quiere jugar en el Barça? Pensaría.
Araujo no terminó de convencer. No debido a su rendimiento (34 partidos, siete goles y cuatro asistencias), sino por la elevada cifra en la se tasaba la opción de compra. Tras finalizar el préstamo y sabiendo que Bianchi no lo tendría en cuenta de nuevo, se fue cedido a Tigre por un año. Un año en el que pasaría desapercibido. Uno más sin marcar la diferencia.
El verano de 2014 debieron pasar miles de situaciones por la cabeza de Sergio, muchas cosas. El que iba para Messi y se estaba quedando en el camino quería triunfar en el mundo del fútbol y Europa era la pista de salida. Pero nada convencía, nada salía… Y cuando parecía que se quedaría otro año más en Argentina, cedido y deambulando por otro club, aparece la UD Las Palmas. Los canarios se interesan fuertemente por el delantero para dar un salto de calidad a la plantilla en su sueño de lograr el ascenso frustrado el curso pasado. La puerta se abría. Se empieza a negociar. Llamadas, e-mails y al final un fax resuena por las oficinas amarillas. La Liga Adelante está de enhorabuena, Sergio Araujo refuerza la plantilla del club isleño en calidad de cedido. Vuelve a España y vuelve para quedarse. Quizás era la última oportunidad. Será su casa desde el principio, así lo siente, así se lo hacen sentir. Reforzado y arropado por la afición en todo momento e insustituible para el míster.
Es argentino, un ‘Chino’ de ojos rasgados que celebra goles en Europa. Una mezcla curiosa para un delantero que está viviendo un momento futbolístico que no había sentido nunca, hace las veces de killer a pesar de no haber sido nunca un jugador con pólvora. Un menudo delantero con olfato goleador. Veloz, atrevido, perseverante y un constante dolor de cabeza para las zagas rivales. Movilidad, astucia y remate. Capaz de combinar y ayudar en la creación o desahogo del juego. ¿Llamará la atención de otros clubes?
Desde Alemania llegan los primeros rumores. En su cabeza solo está el presente y lo ya vivido ayuda a ir despacio, tener paciencia y demostrar valía. Porque la vida le enseñó que es mejor escalar que no ser el nuevo Messi y caer. Sube despacio y acabarás subiendo, ¿verdad Araujo?




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